La Revocatoria Directa.

 

Por: Iván Mauricio Fernández Arbeláez.

Juez Primero Administrativo Oral del Circuito de Armenia

 

Esta figura jurídica busca suprimir del mundo jurídico un acto administrativo de carácter particular y concreto que resulta contrario al interés general y al orden jurídico, de manera expresa (acto administrativo que literalmente revoca) o tácita (acto contrario a uno

 

 

 

anterior).[1] Así las cosas, su naturaleza es similar a la acción de simple nulidad pues busca, en esencia, proteger el ordenamiento jurídico superior, sin detenerse en restablecer y reparar situaciones de carácter particular y concreto.

 

La revocación directa no opera frente a actos administrativos de carácter general, donde lo técnico es hablar de derogatoria.[2] En este evento estamos ante actos administrativos que regulan situaciones impersonales y abstractas, donde la administración no se encuentra comprometida frente a una persona en particular y por ende, sencillamente puede dejar sin efectos parcial o totalmente, sin ningún tipo de limitación, el acto general respectivo. Por otro lado, es perfectamente viable solicitar, por cualquier persona, la derogación de un acto administrativo de carácter general, por ser contrario al orden jurídico o por ser inconveniente o inoportuno (Inciso segundo del artículo 71 del C.C.A.).[3] Ahora, es importante acotar sobre este tópico que el nuevo Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo no reguló la derogación a solicitud de parte frente a actos administrativos generales, sin embargo, consideramos que esta posibilidad se mantiene incólume, pues dicha solicitud se puede tramitar a través del derecho de petición en interés general.

 

Ahora bien, se discute si procede contra actos de trámite, preparatorios o de ejecución, ante lo cual consideramos que es viable, siempre y cuando se trate de la revocación directa iniciada de oficio, habida cuenta que si estamos ante el recurso extraordinario es inocuo, porque los actos de trámite o preparatorios, por regla general, en si mismos no causan sanción o reconocen derecho alguno, y los actos de ejecución buscan materializar los efectos jurídicos de una decisión, esta última si susceptible de revocarse a petición de parte[4]. Obviamente si tales actos administrativos se apartan de su naturaleza jurídica y adoptan decisiones definitivas que afectan a los administrados, procederá el recurso extraordinario.

 

Lo que si es necesario precisar es lo siguiente: la revocatoria directa procede contra todo tipo de acto administrativo de carácter particular y concreto, no solamente contra el acto administrativo definitivo que pone fin a la actuación administrativa, el cual es susceptible de los recursos ordinarios por antonomasia. Por tanto, contra aquellos actos administrativos que simplemente se comunican o contra los cuales no caben recursos ordinarios, es posible ejercer el recurso extraordinario de revocatoria directa o utilizar la misma de oficio. En este sentido se ha pronunciado la doctrina en los siguientes términos:

 

 

Es un recurso extraordinario en cuanto, si el acto carece de recursos por vía gubernativa, o a pesar de existir se dejó pasar el término sin ejercerlos, el particular afectado puede acudir ante la Administración para solicitar que el acto se revoque. Igualmente, la entidad que ha expedido un acto individual que considera que se ha equivocado o que de alguna manera ha infringido una norma superior, puede acudir a la revocatoria directa del mismo, siempre que se ajuste a los lineamientos que le señala la ley.[5]

 

Ahora, es importante anotar en este punto que si la administración decide revocar de oficio un acto administrativo que fue objeto de recursos en vía gubernativa, en virtud de los cuales lo confirmaron o modificaron, dicha revocatoria debe ser para los dos o tres actos administrativos que existieren, dado que si uno queda vigente, la revocatoria no habrá logrado su cometido.

 

Finalmente cabe señalar que el recurso extraordinario de revocatoria directa adopta dicha denominación porque opera frente a actos administrativos que ya están en firme, es decir, a través de la revocatoria directa se pueden modificar, aclarar, adicionar o extinguir actos administrativos que ya adquirieron fuerza ejecutoria y pueden ejecutarse sin ningún obstáculo.[6]

 

VER TEXTO COMPLETO DEL ARTÍCULO: REVOCATORIA DIRECTA.